miércoles, 8 de junio de 2011

MIS NARRACIONES


...QUE NO SABÍA DEMASIADO


Un hermoso cielo azul, un enorme y cuidado jardín y todas las cosas bellas que rodean el lugar.
Todo encaja en la armonía de colores, la gama de azules, desde el tono más claro al más oscuro, realzan el brillo del sol y al mismo tiempo, hace que las acogedora sombras sean algo buscado para descansar y disfrutar.
De repente, y con rápidos movimientos, surje de entre las frondosas ramas una bonita ardilla, con vivaces ojos, como si buscara al que le es necesario para su sustento, aunque se puede comprobar que su interés no es encontrar el alimento, y que necesita algo más especial, algo que conoce y necesita para saborear con avidez. En este mundo en el que se mueve, recorre con sus ojillos todo lo que la conmueve, su mundo parece estar diseñado en tonos azules, desde el lindo azul celeste, hasta el coche cercano en azul turquesa; los ojos de la persona que vive en el mismo lugar, son también de un tono azulado y el agua del estanque cercano también refleja ese precioso color, y hasta la penumbra de las habitaciones, salón y demás estancias, están envueltas en ese ambiente especial que, posiblemente por el reflejo y contraste con la luz del sol, es una oscuridad con un tono cerúleo, como el del mar profundo.
La ardilla, saltarina, busca y no encuentra..., salta de nuevo...las ventanas entreabiertas le proporcionan una extraordinaria diversión, su cuerpecito y su larga cola se balancean, parece que su interés por encontrar lo que parecía buscar se ha evaporado, hasta que...de repente...su meta parece alcanzada; en una de las largas estanterías de la gran biblioteca, a la que con un repentino salto consigue llegar, muestran una moderna enciclopedia, encuadernada en bonitos tonos, también azules. Encaramada sobre los tomos perfectamente colocados, se hace patente su felicidad.
Se puede adivinar que su deseo de saber va a hacer que pocas personas más puedan disfrutar de los conocimientos allí guardados. Y comienza su especial forma de asimilar la lectura, que dará lugar a que en pocas horas, aquellos libros hayan desaparecido, o por lo menos, sea irreconocible todo lo que allí se guarda.
Reconocer a la ardilla no va a ser difícil, su bagaje de cultura servirá, además de para su felicidad, para que busque con ahinco más estanterías, y si es posible, libros azules llenos de conocimientos.