
Voy a incluir aquí uno de mis escritos, precisamente sobre vivencias que impresionan y dan lugar a pensar y sentir sensaciones especiales. Y también incluyo esta marina ejecutada por mí, y que me produce tanta satisfacción cuando veo el trabajo terminado.
¿PORQUÉ OCURRIÓ?
En muchas ocasiones, hechos inexplicables en principio, se admiten como si tuvieran relación con lo que la mayoría de las personas piensan que es el más allá. Para mí, ese tipo de sucesos tienen siempre una lógica explicación, que pueden o no llegar a los interesados con rapidez, pero siempre, antes o después, puede demostrarse que la lógica existe.
Indico todo esto, para dejar constancia de que mis fantasías nunca han dado lugar a creer con facilidad todo lo que no se ajusta a la realidad palpable. Y con estas premisas paso a narrar algo muy sencillo, pero para mí, una forma de recibir un mensaje que era imposible hacernos llegar a mis hijos y a mí de forma diferente: El gran amor de mi marido, (ya fallecido cuando ocurrió lo que estoy relatando), por sus hijos Mi casa rebosa de libros, en todas las habitaciones y por todo tipo de baldas y muebles. En el salón, sobre el sofá, una hilera de títulos colocados de la forma habitual en una estantería; nada hacía pensar que pudiera surgir movimiento en los libros que diera lugar a que ninguno de ellos saliera del lugar que ocupaba…y sin más…sin motivo alguno…un libro… cayó sobre el sofá y quedó colocado en el mismo ángulo de uno de los brazos del citado sofá, derecho, de pie, como si alguien, con especial cuidado, hubiera dispuesto a propósito facilitar la lectura del título. Entre tantos libros y sin que nadie hiciera nada por conseguirlo, se desprendió uno tan especial que no me quedó ninguna duda sobre el mensaje, que se nos enviaba; el título…”Mis queridos hijos” de Christiane Colange.
El mensaje estaba enviado y recibido. Su meta en la vida había sido la dedicación y entrega absoluta a ellos y desde la lejanía la única forma de hacernos saber que su amor continuaba estando ahí, fue la más sencilla y única posible. Con un libro (le encantaba la lectura), elegido entre otros tantos , pero que reflejaba en una pequeña frase, todo lo que él sentía.
Esto ocurrió pocos meses después de haber desaparecido, y aún hoy, con el paso de los años, mis sentimientos no han cambiado, continúo emocionándome al recordarlo y guardo como un verdadero tesoro el citado libro. Pienso que hay muchas formas de hacer llegar los sentimientos hacia las personas, y siempre es hermoso recibirlos, vengan de donde vengan.
Mari Carmen Silva

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