
En esta tarde invernal y sin tener compañía,
paso a revisar mi vida,
y siempre que esto intento
vuelvo a vivir sensaciones,
momentos bellos pasados.
Y aunque el tiempo siempre avanza
siento esa plenitud por lo que he conseguido,
todo ello hermoso y válido,
y la pena ha merecido.
No son bienes materiales,
con los que comprar riquezas.
Es otro tipo de logro, muchísimo más valioso,
que no es fácil conseguir aunque atesores dinero.
Se me humedecen los ojos por la suerte que he tenido.
En primer lugar lugar mis padres,
nunca mejor los ha habido,
me inculcaron enseñanzas que a vivir me han ayudado,
superar dificultades y seguir siempre adelante,
en esos momentos duros, con los que la vida enseña,
que encontrar de todo en ella es seguro y necesario.
Si las bases se sentaron desde la más tierna infancia,
se encuentran los asideros y el ánimo se levanta.
Mis hermanos !!!que decir!!!
siempre estamos muy unidos,
mis padres nos lo enseñaron.
Existe para nosotros un lazo largo y flexible
que nos mantiene cercanos,
y el corazón aproxima a todos estos hermanos.
Y por si esto fuera poco, encontré para vivir
a un gran hombre bueno y culto
que se unió mucho a mi alma,
y además de sentimientos,cuatro hermosos hijos tengo,
y ellos han ampliado este círculo importante,
importante en cuanto a amor, emociones y vivencias,
todo ello necesario.
Y la familia ha crecido,
y con esos cuatro hijos, cuatro más se han añadido.
Buenos todos, nobles todos, y además han aportado
seis pequeñuelos, graciosos, vivos, guapos...,
que más decir sobre ellos...
no encontraría palabras que definan lo que siento.
Lo dicho: A Dios le agradezco todo,
familia, hijos, amigos...
porque si esto fuera poco,
tengo amistades hermosas,
con las que contar yo puedo
en cualquier momento amargo
que la vida pese a todo siempre puede anticiparnos.
Es humano el sufrimiento,
pero puedo asegurar,
que siempre puedo encontrar el lugar donde evadirme,
y poder recuperar el ánimo necesario,
y además saborear lo que la vida me ofrece,
esas pequeñas vivencias que a diario se nos presentan,
que devoro con pasión y al final de todo irán
señalando ese camino por el que espero llegar
a esa luz diáfana y dulce,
donde poder aguardar, al cabo de mucho tiempo,
a esos seres que me aman...y yo adoro...y siento.
Mari Carmen Silva
23 Enero 2011
paso a revisar mi vida,
y siempre que esto intento
vuelvo a vivir sensaciones,
momentos bellos pasados.
Y aunque el tiempo siempre avanza
siento esa plenitud por lo que he conseguido,
todo ello hermoso y válido,
y la pena ha merecido.
No son bienes materiales,
con los que comprar riquezas.
Es otro tipo de logro, muchísimo más valioso,
que no es fácil conseguir aunque atesores dinero.
Se me humedecen los ojos por la suerte que he tenido.
En primer lugar lugar mis padres,
nunca mejor los ha habido,
me inculcaron enseñanzas que a vivir me han ayudado,
superar dificultades y seguir siempre adelante,
en esos momentos duros, con los que la vida enseña,
que encontrar de todo en ella es seguro y necesario.
Si las bases se sentaron desde la más tierna infancia,
se encuentran los asideros y el ánimo se levanta.
Mis hermanos !!!que decir!!!
siempre estamos muy unidos,
mis padres nos lo enseñaron.
Existe para nosotros un lazo largo y flexible
que nos mantiene cercanos,
y el corazón aproxima a todos estos hermanos.
Y por si esto fuera poco, encontré para vivir
a un gran hombre bueno y culto
que se unió mucho a mi alma,
y además de sentimientos,cuatro hermosos hijos tengo,
y ellos han ampliado este círculo importante,
importante en cuanto a amor, emociones y vivencias,
todo ello necesario.
Y la familia ha crecido,
y con esos cuatro hijos, cuatro más se han añadido.
Buenos todos, nobles todos, y además han aportado
seis pequeñuelos, graciosos, vivos, guapos...,
que más decir sobre ellos...
no encontraría palabras que definan lo que siento.
Lo dicho: A Dios le agradezco todo,
familia, hijos, amigos...
porque si esto fuera poco,
tengo amistades hermosas,
con las que contar yo puedo
en cualquier momento amargo
que la vida pese a todo siempre puede anticiparnos.
Es humano el sufrimiento,
pero puedo asegurar,
que siempre puedo encontrar el lugar donde evadirme,
y poder recuperar el ánimo necesario,
y además saborear lo que la vida me ofrece,
esas pequeñas vivencias que a diario se nos presentan,
que devoro con pasión y al final de todo irán
señalando ese camino por el que espero llegar
a esa luz diáfana y dulce,
donde poder aguardar, al cabo de mucho tiempo,
a esos seres que me aman...y yo adoro...y siento.
Mari Carmen Silva
23 Enero 2011

No hay comentarios:
Publicar un comentario